17 marzo 2010

Miguel Hernández: "Cada vez más presente"

Llevamos muchos años haciendo cosas en memoria de Miguel Hernández, Aquí muestro una de las obras que tengo sobre nuestro poeta, el poeta más grande que llevamos en el corazón, un óleo sobre tabla de 150 x 122 cm en el que después de trabajar muchas horas sobre esta superficie clara, como su privilegiada mente, y en la que hemos dejado un grito desgarrador y reivindicativo.
Este año podría haber cumplido 100 años de no ser por el rayo fascista que se cebó sobre él.
El próximo 28 de marzo se cumplen 68 años de su muerte. Este cuadro lleva el título de uno de sus poemas.

02 marzo 2010

Exposición en Galería Aqua de Huelva

Durante todo el actual mes de marzo podrá verse en la Galería de Arte de la cafetería Aqua la exposición de pinturas de Vicente Toti compuesta de catorce obras entre óleos y acrílicos. La muestra se titula “Clásico novo” y es un recorrido por Huelva capital y provincia, desde el Barrio Obrero hasta Aracena y Cortelazor la Real hasta Nerva y Zalamea la Real. Un par de retratos y algunas referencias a Vermeer, el gran pintor holandés y también a El Greco, a quienes encuadra en la cuenca minera del río Tinto. También cuelga un par de cuadros mezclas de abstracción y simbología onubense tales como “El ojo de Onuba” o “Huelva en el Corazón”. La exposición puede visitarse durante todo el día en la referida sala situada en la calle Marina de Huelva.

14 febrero 2010

Todo está aquí o en los libros: divino tesoro

Es verdad que cada día los jóvenes de Zalamea son más altos y lustrosos. En España las nuevas generaciones tienen casi cuatro centímetros más de altura que hace veinte o treinta años, no lo digo yo, es cuestión de los expertos que aseguran que la prosperidad económica es el motivo de que nuestros hijos y nietos se asomen a las alturas. A la altura final a la que puede llegar una persona depende de muchos factores entre los que se encuentran la alimentación, es decir, el papeo, la higiene y la actividad física aunque todo es relativo pues hay quien el único ejercicio que hace es levantar el vaso de whisky o la manguara en el mostrador de cualquier bar zalameño y, sin embargo, casi todos lleva el camino de ser como los baloncetistas hermanos Gasol. De todas formas una cosa es cierta: lo importante es el cerebro, el ser buenas personas, lo demás es, o debería ser, algo menor.

08 febrero 2010

Estación El Campillo/Traslasierra. Óleo/tela.100x81cm.

La estación de El Campillo-Traslasierra era un descanso para la vuelta de las escuelas profesionales donde hice varios cursos, entre ellos el de dibujo lineal, así ocurrió cuando me puse a pintarla. División de la superficie en muchos planos donde el óleo se iba depositando mezclados pero manteniendo cada uno su propio aislamiento. Este era un lugar de comunicación entre pueblos, allí había un trato exquisito entre los obreros, bromas de vecinos y hermanos aparte, se transmitía una solidaridad que después se demostraba, por ejemplo, cuando en Barcelona me encontraba a cualquiera de la Cuenca y lo celebrábamos como debe ser. Ahora, veo la escena y todo un mundo aparece detrás, por ejemplo: la iglesia que ví levantar y explosionar. Suena la máquina 110, recojo pinturas y al tren.

07 febrero 2010

Ayuntamiento de Riotinto. Óleo/tela. 100x81cm

Con este edificio está uno conectado desde tiempos remotos, yo era un incondicional de su estructura, que cambiaron por otra más acorde con la tontura revisionista del pasado inglés. De guardar este armónico enlace con la historia de Minas de Riotinto y no la incosciencia de algún arquitecto empeñado en dejar su sello. Modernuras aparte, yo pinté este cuadro desde al cariño, desde el vínculo creado a través de generaciones de antepasados nacidos, criados y trabajados en esta tierra. Estaban los coches del personal funcionario, después llegó el del alcalde y cuando ya tenía casi terminada la obra llegó el de los bomberos y me dije, lo pinto también. Cielo multicolor, reloj a la hora de terminar, las dos y media del mediodía, al fondo a la derecha la iglesia apenas esbozada, y vuelta a Zalamea.

06 febrero 2010

Atasco en los juzgados

Dos atascos diferentes pero significativos: la necesidad de un ferrocarril que descogestione el tráfico por el puente de Aljaraque y la necesidad de modernizar los juzgados. Y la Justicia, como poder independiente del Gobierno de turno. No caeran esas brevas...

05 febrero 2010

Un héroe del Pozo Alícia

Componer es, ya se sabe, disponer las cosas en el sítio deseado, tener sensibildad para combinar bien los objetos, los colores, las tonalidades, las notas musicales, las palabras, los palabros de la Aído y, sobre todo, tener talento compositivo. Sin talento, el artista puede que se quede en artesano, que también tiene su valor pero cada cosa en su sítio y un sítio para cada cosa, que dijo el clásico... Yo sigo estudiando para tener talento. Y sentido del humor. A veces choco con la realidad... Por cierto, que he escrito “choco” y mi madre me decía que su padre, mi abuelo al que no conocí, tenía el sobrenombre de Tío Choco. Se llamaba Francisco Vázquez Librero y recibió una medalla de oro por salvar a varias personas cuando ardió el pozo Alicia (ver A cielo abierto, de Félix Lunar), lo leí en un libro que hacían en la imprenta Tartessos, después pregunté en casa por la medalla y resulta que tuvimos que venderla en los “años del hambre”. La historia continúa pero será en un libro que se publicará un dia de éstos.

04 febrero 2010

Desayunan luego comen

En relación al Desayuno de Oración que nuestro piadoso presidente Zapatero celebró junto a su dios Obama, nosotros, como la fe no nos ha tocado todavía con su divina gracia, no oramos pero sí sugerimos a la gente que lleva estas cosas en La Moncloa que Protocolo introduzca esta novedad en el día a día. Así sea. Dado en Zalamea, Riotinto y Nerva, Cuenca Minera de Huelva, el día de autos.

03 febrero 2010

Para la leche que da la vaca que se la tome el ternero (Carlos Puebla)

Mañana nuestro dibujo editorial diario aborda el problema de las jubilaciones. El cabreo por la ineptitud manifiesta de los responsables políticos de la cosa se traduce en decepción, frustración y arrepentimientos generalizado. Zalamea, Campillo, Riotinto y Nerva pueden dormir tranquilos: Nunca pasa nada..., hasta que pasa. Click en dibujo para ampliar

02 febrero 2010

Jóvenes en paro crónico, viejos a trabajar más.

No hay como darse un garbeo por la Cuenca Minera del Río Tinto para ver lo "contenta" que está la gente con el "pensionazo"  que pretende dar el señor Zapatero con dos años más de trabajo forzado, o sea que es a la fuerza aunque estamos seguro de que no se hará y no se hará porque es demencial, y si no, al tiempo. De todas formas, mucha gente de  Zalamea, Campillo, Riotinto o Nerva, como la del dibujo, se conformaría con jubilarse dos años después con tal de que "alguno" se jubile dos años antes... (Pinchar sobre el dibujo para ver a su tamañao)

01 febrero 2010

Promesas para Zalamea,Campillo, Riotinto y Nerva

La señora consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, doña Rosa Aguilar, visitó la Cuenca Minera del Río Tinto en un esfuerzo más por mantener la calma entre la frustrada población minera. Esta viñeta sale mañana en el diario Huelva Información. Buenas noches y buena suerte, queridos paisanos.

28 enero 2010

Zalamea, Pasó un tren por el Puente de San Blas

Los dos ojos del viaducto dejan ver a lo lejos un cielo color crema que, sobre las barandas que protejen al peatón de una caída, se va convirtiendo en verdadero torbellino de humos y nubes, como si un huracán abrasador estuviese merodeando por la zona. Acaba de pasar un tren cargado de mineros hacia su faena diaria en contramina, las balsas, construcción casas, filón norte o sur... Sigo pintando junto a la otra vía, la que viene de la Estación Vieja y pasa por el ojo de la derecha camino de Huelva. La sensación de serenidad me lleva a una tranquila meditación, sentado sobre los riscos de tonos pastel, muy distinta al oscuro contorno de esta obra, pintada al óleo sobre lienzo de 100 x 81 cm.

Nerva, tierra de artistas.

La inconfundible y bella torre de Nerva se alza orgullosa sobre el edificio del Ayuntamiento y proyecta su luz sobre la calle semidesierta en una mañana de mayo. El reflejo de las nubes que se apelotonan sobre la villa queda plasmado en la fachada del blanco edificio de la derecha, detrás de la farola que iluminó las noches del centro nervense antes de que pusieran en su lugar una insufrible fuente pretendidamente modernista. Bajo esta perspectiva de colores, los naranjos bajan su habitual verdor que irán recomponiendo cuando este extraño amanecer de paso a la exuberante luminosisidad del mediodía. Con unas dimensiones de 81 por 100 centímetros, está pintado al óleo sobre lienzo.

Bellavista, el barrio de los ingleses.

Una verdadera sinfonía de ocres y amarillos rojizos confieren a este cuadro el aire británico que sus creadores dejaron durante tantos años en las minas de Riotinto. En el poste en primer término esta escrito el nombre del barrio, detrás unos toques verdes, al lado una señal de circulación limitando la velocidad por el recinto donde hasta tenían sus guardas para que los obreros y sus familias no perturbaran el descanso del guerrero inglés. Un cerramiento de afiladas lanzas y un farol oscuro. El efecto de los cuadrados superpuestos en lo alto de la composición nos puede hacer ver un poco de la Corta Atalaya que se encuentra inmediatamente detrás y que, envueltos en tonos grisáceos, dan un efecto de atmósfera cargada procedente de algún barreno reciente. (Óleo/ lienzo 100 x 81 cm.)

Zalamea, ermita del Sepulcro.

Un tormentoso -y atormentado- ambiente envuelve la ermita del Sepulcro mientras los últimos rayos de sol dan a la cal blanca de las paredes la siempre repetida orgía de tonalidades del atardecer en la Zalamea primaveral y semanasantera. El viernes santo, tras la procesión, vendrá la Vía Sacra a la que sólo hombres (y en silencio) podrán asistir. La frágil construcción parece navegar sobre un mar encrespado y el matorral se convierte en olas que rompen contra el pétreo muro rematado de ladrillos gruesos, ligeros toques de verde esmeralda se acurrucan junto al yerbazal y, sobre él, arriba a la izquierda como un negro presagio, los nubarrones amenazan tormenta. La oscura puerta permanece abierta esperando la llegada de la urna en tanto la omnipresente potencia del viento del oeste rompe blancos y celestes llevándose consigo trozos del pequeño y fantasmal campanario. La obra esta pintada al óleo sobre lienzo con unas medidas de 100 x 81 centímetros.

27 enero 2010

El humor, fuente de salud

En este fotomontaje les muestro las consecuencias de distintos estados de buena esperanza: la señora de tres meses y el esposo de tres barriles de cerveza. El humor que nunca falte, el gran Salvador Dalí tenía bastante bien desarrollado el sentido del humor y solía decir que “existe sólo una diferencia entre un hombre loco y yo. Yo no estoy loco". Y es verdad, de loco tenía poco, de jeta, la que tiene que tener el artista que, además de tener algo que decir con su arte, quiere “venderlo” bien y en eso tenemos verdaderos magos. ¿Qué es el arte?, sino una manera de ver; el hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene, porque, amigos, las cosas no son difíciles de hacer, lo que es difícil es ponerse en situación de hacerlas, querer hacerlas... y hacerlas bien. El amigo de la barriga cervecera hace bien lo que le gusta, que es beber, a su señora, por el contrario, le gusta seguramente tener un precioso bebé y, a mí, me encantaría que así fuese.

Riotinto, Nerva, Zalamea... Valladolid


Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y, sobre todo, que estamos en Valladolid, vamos a hacer un retrato del pintor moderno: de estatura media, flaco, con barba de seis semanas, algunos piojos, la cartilla del paro con más sellos que un cuadro antiguo del Museo del Prado y rodeado de pintura por todos lados menos por una: por la boca, donde no pasa un puchero caliente desde las últimas votaciones cuando el partido de turno le dijo que le firmase un manifiesto en pro de la cultura a cambió de un contrato de tres meses dándo clases a la asociación de viudas y viudos de Pucela. El contrato acabó y nuestro artista pasea su demacrado retrato por tabernas y tugurios de los polígonos donde allí encuentra el cariño de las prostitutas que lo tratan infinitamente mejor que el prostituto que le compró el voto por un plato de lentejas en las últimas elecciones. Oración despedida y firma de este retrato que nos mira desde la maraña infelizmente reinante.

Nerva, Zalamea, Riotinto... Santander

Estamos en Santander (soñar no cuesta nada) muy cerca de El Sardinero, mientras Sorolla nos muestra sus pinturas, entre ellas, la pesca del atún en Ayamonte. Mucha gente se echa al monte para pintar árboles y casitas…, mientras otros se quedan en la playa tomándose su caña, con sardinas y cervecita. ¡Cita sea mi estampa!: Sorolla pintando y yo aquí rajando. Uy, perdón: pintando… el genio y figura de un torero sobre el aire santanderino, todo muy taurino, si pensamos que Sorolla no solo pintaba niños desnudos en la playa y señoras con el cesto en la cabeza sino que, como se sabe, pintaba todo tipo de paisajes marineros, ayamontinos. Bueno, dejemos los pinceles, dejemos de mover los pinreles, demos los últimos toques a este matador de luces y, lo dicho: nunca perder el sentido del humor, aunque sea pintando más en serio de lo que, visto así, de pronto, se deduce.


26 enero 2010

El despelote nacional.

Hoy, aprovechando que supuestamente estamos en Almería vamos a pintar de boquilla una marina aprovechando el paseo que nos damos por sus playas: cielo azul, mar azul y camisa azul no falangista sino la de una señorita que se la quita porque el calor es sofocante y, el sofoco al quitársela y dejar sus partes mamarias al aire libre del Mediterráneo hacen que el señor de las sombrillas dé un brinco hacia las gafas que se ha dejado en la bolsa del bocadillo. Que bocadillo le daba, decía para su interior mientras en el exterior, los pintores se afanaban por pintar y pintar las marinas azules, los cielos azules y las dunas color siena tostada de la germanita coronados de un rojo carmesí, que para sí querría el señor de las sombrillas y los ciento cincuenta pintores que pintaban de pie, agachados y de rodillas. Qué maravilla. Hasta aquí la crónica platónica desde Almería a la que acompañamos por un dibujo publicado en el Huelva Información sobre la banca, las hipotecas, la crisis y el despelote. Saludos a don Francisco de Goya (y a Lucientes... ) Click para ampliar

Sevilla tuvo que ser

Amigos, pintar lo que uno quiere y encima que te lo compren es tan sencillo como echar un huevo a freir… por lo que está claro que la operación nos puede salir por el otro. En caso de la pintora como la que retrato, por un ovario, o varios, depende. Decía que costaría un huevo como el que pintó Velásquez y he aquí la prueba oval de lo que cuesta vivir del arte, incluso al mismísimo artista sevillano. Por otra parte, en Sevilla se venden cuadros por un tubo (Sevilla …tuvo que ser). Una compañera mía expone cada año en la capital hispalense y siempre con suerte: no le compran pero tampoco le roban ninguna obra. Obras son amores se dijo y enamoró a una galerista que, esa sí, la acogió como agua de mayo …pero ya saben ustedes que en mayo todos los gatos son pardos y la señora de la galería resultó ser una buena copia de la duquesa de Alba (una mala copia sería imposible, claro está). Así que lo dicho; mejor comerse un huevo frito que acostarse con una patata frita.

25 enero 2010

Pintar la torre de Zalamea

Podríamos decir que la he pintado decenas de veces. La torre del pueblo está omnipresente en el pensamiento colectivo de la gente. Esta mañana me decidí a terminar otra que solo tenía abocetada, de encargo, y de pequeño formato (apenas 27 x 35 centímetros). Puse el lienzo sobre una tabla cogido con cinta adhesiva, preparé los colores al óleo, quité algo del carboncillo con que la había dibujado todo lo minuciosamente posible y me lancé a la faena. Serían las diez de la mañana, sobre las dos de la tarde la di por terminada. Primero el “capirote” azul y blanco de azulejos que es lo que más lata me suele dar, luego manchas aquí y allá para terminar con el cielo azul celeste y una cigüeñas sobre las bolas que coronan las cuatro esquinas de la torre en cuya pared principal, debajo del reloj, figura una placa de piedra con la inscripción “1606 ANS”, más de cuatro siglos. Cuatro horas viéndola en directo desde mi estudio. Como tenía a mano una cámara de foto le hice una instantánea durante y otra después, ya terminada y firmada, que casi siempre se me olvida.

24 enero 2010

Una tierna mirada

Si Velázquez captó con tanta precisión la torba mirada del papa Inocencio X qué decir del niño principe Baltasar Carlos del sombrero negro sobre caballo de cartón. Una tierna mirada que yo pinté y he reiterado bastante. En este cuadro de 100 x 81 centímetros en óleo sobre lienzo pongo la mirada escrutadora del niño entre colores ocres y dorados acorde con la parafernalia de la época. El misterio de la pintura esta presente en la sinfonía de colores pastel con algunas pinceladas de ese azul celeste velazqueño que tanto se prodiga en su obra. Traté de combinar mi propia simbología, perfiles de casas, zonas geométricas e incluso algunas zonas sin pintar pues este cuadro, como muchos otros, lo pinté por el lado sin preparación, es decir, por el lado “de atrás” del bastidor.
Esta obra llamada “El principito” me sirvió para ilustrar la portada de un libro sobre arte que escribí para una empresa con el fin de promocionar a 13 pintores empleados en ella y aquí dejo la referida portada.

A propósito del mar...

En este mar de dudas que se vive no solo en el arte sino en casi todas las disciplinas del saber y entender al ser humano, una cosa es segura: Velázquez (y le sigo desde siempre pero sobre todo desde el inolvidable curso que realicé en el Museo de Sevilla sobre este genio de la pintura universal. Uno de los cuadros que más me impresionan es éste del papa Inocencio X quien, al ver la obra, quedo tan impresionado que le dijo "troppo vero" (demasiado real). El referido papa destacó por una fealdad que Velázquez ocultó todo lo que pudo aunque dejó al descubierto su psicología y la intrinseca mala leche reflejada en su mirada.

23 enero 2010

"Otro mundo es posible"


Mantengo firme en mi mano diestra un lápiz que dibuja en negro sobre blanco: "Otro mundo es posible", compañera. No un mundo de refinada hipocresía, en el que los negros y las negras renieguen de su belleza oscura.
Otro mundo es posible, compañera. Un lugar donde no haya vencedores ni vencidos, donde la palabra guerra quede relegada a los libros de Historia, sin hambre ni miseria, sin odios o temores, con sentido común, sonrisa y canto cotidiano.
En otro mundo nuevo sí que es justo y necesario creer, y quererse, aunque sea caminando bajo la tormenta. Creer en uno mismo y en quien lo merezca, amar y ser amado, gozar de algún momento de gloria en buena lid ganada... Y soñar que ha amanecido aunque sea noche cerrada.
¿Por qué resignarme a vivir entre fronteras? ¡Otro mundo es posible a pesar de algún que otro canalla! Así y todo, nada de abdicar, ¡que el muro caiga!
Sigo escribiendo. Mantengo firme en mi mano diestra un lápiz llamado a ser martillo de derribar barreras... mientras mi mano izquierda acaricia el papel lo mismo que acaricia tu cuerpo, compañera.
Soy un optimista, de suerte que ya bien informado y, por tanto, sin dar cuartel al inmoral corrupto. Hoy, ya lo ves, escribo con lápiz, con prisas y rotundo: "Cambiaremos el mundo en veintitrés segundos".
Sueño. Con los ojos abiertos a la dura realidad, yo sueño, y juro y prometo, por tu amor, dos hijos y tres nietos, que moriré feliz de noche, madrugada o pleno día, con la ilusión de que otro mundo sea posible, amada tierra mía.
Hasta aquí el poema que escribí en esos momentos en que la injusticia universal no deja lugar a dudas: otro mundo es posible y no podemos cruzarnos de brazos mientras la canalla encumbrada sobre los más débiles va deshaciendo la ilusión de una vida mejor para todas y todos.
El poema lo he querido ilustrar con este cuadro que hice para la revista Silbos, editada por la asociación Miguel Hernández, nuestro querido e inmotal poeta del pueblo: “A galopar, a galopar... hasta enterrarlos en el mar...”

Retrato robot

A veces se pinta, a veces se escribe un retrato robot como el presente. Y así es cuando se descubre, en un momento dado, que el rostro impenetrable del tonto (o tonta) del pueblo no era quien todos creíamos sino alguien aparentemente normalizado.
Se dice que pocos animales más temibles como una persona empeñada en comunicar sus ideas y proyectos pero que, en el primer envite, se descuajaringa al carecer su boquita de piñón de recursos propios que comunicar.
Frentes amplias que esconden ideas cosidas con alfileres, proyectos que pasan por creer que el golpe de suerte que les aupase en un momento dado, es un don divino concedido a una cara pretendidamente bonita.
Pero la inaguantable frivolidad del ser aquí abocetado (no abofeteado, que eso está muy, pero que muy feo) jamás se rinde; sigue en sus trece, haciendo como que hay algo más que nada tras una mirada pretendidamente inteligente, imposible de escamotear a la pincelada de cualquier pintor que pinte -o escriba- por amor. Este cuadro es de 80 x 60 cm. y está pintado al óleo sobre lienzo montado en tabla, con el rostro de don Francisco de Goya, tan alejado de retrato robot que hemos descrito.

Estaba yo pintando este cuadro...

Estaba yo pintando este cuadro cuando me enteré por la radio que, llegando a Zalamea, sobre las cinco de la tarde, un hombre acababa de perder un brazo en el enésimo y pico accidente ocurrido en la funesta carretera nacional 435, la que con tanto esmero prometieron desdoblar los zapateristas hace ya la tira de años. Helicóptero, los del ciento doce, bomberos, ambulancias, guardia civil, municipales y algunos curiosos acudieron al lugar. El lugar es justo donde hace años ya, los aznaristas de entonces habían medido y planificado el by pass para al menos sortear el pueblo, tirar por detrás del monte del Pilar Viejo, vadear la Crucecita, seguir cerca de la ermita de San Blas, Tiro al Plato hasta el cruce donde se bifurca hacia Jabugo, Nerva, Aracena o Zufre la dichosa vía de la muerte y, ahora, de los brazos cortados. Buenos días y paciencia, hermano, me dije mientras pintaba este bodegón con botella de Anís El Pilar, pimiento verde, naranja naranja, tomate rojo y un cuadro al revés con una vista del pueblo en blanco y negro. El cuadro mide 60 x 50 cm y está pintado al óleo sobre lienzo montado en tabla. Estaba yo pintando…

Nerva y mi "Tierra de mineros"

Este cuadro de metro y medio por cada lado fue seleccionado para el Salón de Otoño de Huelva. Está en el catalogo editado por el ayuntamiento onubense. Es curioso porque no ganó pero un señor llamado Andrés buscó mi teléfono y me llamó indignado (creo que desde Trigueros) porque no hubiese ganado y para comprármelo, quedé en llamarlo pero perdí su número telefónico y me quedé con esta obra a la que quiero tanto y que esta inspirada en estas letras publicadas en mi libro “Tierra de mineros” de 1996:
Me encuentro en el viejo Filón Planes junto a la vieja fragua y al viejo y desaparecido malacate. Todo es ya viejo en la vieja mina. Estoy sentado, y no estoy solo aunque lo esté. Siento a mis espaldas la no voz del capataz ausente, repartiendo a los hombres cuyos destinos nadie sabe, y mucho menos yo, el hijo del maestro herrero. Estoy mirando a Nerva desde la cuna del cobre y no comprendo corno muere la Historia, cuando aún queda tanto para la última palabra, aquella que señala el camino del retorno. Y vuelve la no voz diciendo a Mr. Browning: "Si usted me lo permite, no baje hoya la mina que no está muy segura por los desprendimientos en cadena". Cuando vivimos constantemente en la congoja el fantasmal suspiro de la tierra cruje y huele a muertos, corno cuando la sensación de olvido nos invade. Si someterse a la atracción del recuerdo es necio, yo pido a los dioses fenicios y romanos gloria: la Gloria, un interludio lunar, una canción de cuna, una luz cegadora que rompa la retina al viento. La sinfonía pétrea de los silencios me llama, me late la vida en la distancia del no quiero. ¡Quién sabe si moriré después de haberte visto, Nerva! Quién sabe si lo que siento a mis espaldas es algo más que voces inventadas por mí mismo. Siento el tiempo con un dolor enorme aquí en el pecho, el pobre capataz que un día gritara sin sentido yace dormido en el abismo de un montón de escoria, crece la conmoción desde Nerva a Zalamea, y es preciso y exacto dar noticia a la metrópoli; dar aviso a la guardia de asalto y al cura; ir a la imprenta de Chaparro por la esquela, y abandonar la estación de Enmedio en diez segundos.
Al rechinar tremendo que rompió la madrugada, el tren se va, y yo sigo aquí, junto a la fragua; ya mi padre ha templado el acero de las barrenas, afilado los cinceles y las brocas gastadas del sudor. El aire de la soplante trae sanes escoceses mientras, en Bellavista, una "mileidy" se acostó con un minero, y. el aire de la soplante se torna en pasodoble. Ruge el fracasado intento de huelga general y según la Pirenaica, los nervenses, una vez más, dan el primer paso hacia la reconstrucción moral (los obreros callan y el terrible murmullo de su silencio quita el sueño a M. Browning y a su ayudante Wynter). Reconozco, Nerva, que estoy ante mi pensamiento solo, sólo con la fuerza ausente del minero hermano, del compañero muerto tras el 'paisaje violeta desnudo de emociones y preso de la ira. Cae la tarde ... Cae por fin la tarde en el viejo Filón Planes,' junto a la fragua donde un día mi padre fue feliz un día, él que me enseñó a distinguir El Ventoso del Pozo Bebé, me habló de Vázquez Díaz, Labrador, el maestro Rojas y me cantó bajito y quedo el himno de Riego. No creo, no creo que vuelva en mucho tiempo a Filón Planes, no se puede, amor, forzar tanto esa máquina tan frágil llamada corazón.


Homenaje a Góngora en el Museo de Huelva

En este cuadro que se encuentra en el Museo de Huelva me puse a combinar en una sola imagen diversos motivos relacionados con Córdoba, como homenaje a su pasado esplendoroso, y también al presente. La construcción de arriba, a la izquierda, es la impresionante Mezquita, en el centro, el poeta cordobés Luis de Góngora. Nacido “niño bien” que estudió en la Universidad de Salamanca, viajó por toda España, fue un putañero reconocido y sus composiciones profanas le valieron pronto una amonestación del obispo, durante su vida se enfrentó en terrible y célebre enemistad con su gran rival, Francisco de Quevedo. Al amigo Góngora le hicieron capellán de Felipe III, pero siguió seco de dinero y amargado por este mundanal motivo hasta su muerte en 1627. A pesar de que no publicó en vida casi ninguna de sus obras poéticas, éstas corrieron de mano en mano y fueron muy leídas y comentadas. Es decir, un Vincent van Gohg de la poesía que reinó después de muerto. A la implacable vena satírica, ligera y humorística unió otra, elegante y culta, como los poemas dedicados al sepulcro de El Greco, mi admirado Greco. Don Luis rompió con todas las distinciones clásicas entre géneros lírico, épico e incluso satírico. En el cuadro está implícito su célebre poema “Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes, que ésa es la distinción de los hombres cultos”. Como se ve, nuestro amigo de mirada perdida, rodeado de colores ocres, grises y oscuros, no se andaba por las ramas. Este cuadro fue presentado por la entonces delegada de Cultura de la Junta de Andalucía, fue en el citado Museo de Huelva, y mide casi dos metros de alto por uno y medio de ancho.