20 junio 2016

26 mayo 2016

21 diciembre 2015

31 octubre 2015

“Cuando regrese el invierno” de Diego Caballero


Por Vicente Toti
  Muy buenas tardes. Vamos a presentar en este auditorio de la Biblioteca Pública de Huelva, a Diego Caballero, escritor, periodista, y a su novela “Cuando regrese el invierno” pero antes os hablo de una herramienta infernal, ese invento maligno llamado facebook, (feibut para los amigos). Tengo algo más de 2.300 de esos amigos, socios o compañeros y compañeras de viaje. Un viaje, a veces, hacia el atontamiento colectivo en curso aunque, hay que decir, que algunos colegas ponen cosas en sus muros que merecen la pena. Yo también participo de esa herramienta como enganchado a tiempo parcial y publico mis artículos de prensa, dibujos, vídeos o cuadros.
  Como bien sabéis, arriba de nuestros muros hay cuatro o cinco iconos en azul que se iluminan cuando alguien nos pone un “Me gusta” o nos hace una visita.
  Uno de esos iconos es como una carpetita para los mensajes privados. Es decir que lo que ponen solo lo ve el que escribe y el que recibe el mensaje (aparte claro está el espía de la CIA que nos vigila...
  Bueno pues un día veo iluminada la carpetilla de marras y aparece el amigo Diego diciéndome que, o le presento su novela junto a Rafael Terán (presidente de la Asociación de periodistas de Huelva, o me parte la boca. Bueno ya sé que no fue así exactamente… pero yo le dije que sí…por si acaso.
  Y aquí estamos.
  Cuando me habló del tema, me temí lo peor (lo mejor quiero decir) la novela iría de corruptos y corruptores en el periodismo, la justicia, la banca, los partidos y la biblia en pasta. No me equivoqué. También creí en un momento dado que lo mismo iría de los Puyol, Rato y demás basura. No va de estos renombrados buitres pero sí de muchos otros muchos buitres, de intriga y pasión, de locura bonapartista y humor. Bienvenido sea el humor. 
Yo me he llevado toda la vida sorteando buitres y azotando, dentro de mis posibilidades, la corrupción y este indecente e inmoral sistema financiero que nos malgobierna a niveles autonómicos, nacionales y mundiales.
  Bienvenida sea la magnífica novela de Diego Caballero, al que conocí hace muchos años cuando los dos estábamos (y estamos) en ese apasionante (y degradado) mundo de los medios de comunicación.
Diego tiene muchas cualidades: es valiente, escribe muy bien, es un tipo inteligente, buena persona y algo muy importante: ha tenido la suerte de nacer muy cerca de Zalamea: en Valverde del Camino.

17 octubre 2015

Vive el autobús

Como siempre estoy entre Zalamea y Huelva, me he convencido de que será mejor aparcar mi coche a la entrada de la ciudad, y usar el autobús para adentrarme en ella. En caso contrario: buscar aparcamiento, echar monedas, poner la matrícula en la maquinita…, multa si te pasas del tiempo, o garaje pagando un pastón. Sacas el bonobús, sesenta céntimos, y vas donde quieras, te sientas y ves la ciudad y la ciudadanía. Hace unos días, el amigo Aly, el del primer semáforo, frente a la Universidad, no estaba en su puesto por mor de la lluvia que caía en ese momento. Llego al siguiente semáforo en verde y paro, porque un muchacho cruzaba por el paso de "cebra" con el muñeco en rojo para él. El conductor del vehículo que me seguía se me pone al lado y me riñe por no haber pasado estando en verde para mí y en rojo para el muchacho que cruzaba: "¡Tenías que haber pasado!". Eso, y le mato, le contesto yo. "¡Tenías que haber pasado!" Eso, y yo mato al chaval por no esperar unos segundos. "¡Tenías que haber pasado; estaba en verde!" Eso, y yo lo mato... De pronto el conductor parece recobrar el sentido común, me sonríe, y me dice: "Perdone, amigo, lleva usted razón". Arranco satisfecho, aparco cerca de casa, espero el autobús número 7 que me lleva hasta la Plaza de las Monjas. Un periódico, un café y a escribir esto antes de que se me olvide.
Vicente Toti

24 septiembre 2015

DEDICADO A LOS DOS PRINCIPALES CULPABLES DE LO QUE ESTÁ PASANDO: Felipe González y José María Aznar

DEDICADO A LOS DOS PRINCIPALES CULPABLES DE LO QUE ESTÁ PASANDO: Felipe González y José María Aznar que, con tal de gobernar, dieron todo lo que les pedía el zorro-corrupto de Jordi Pujol. Aquellos polvos trajeron estos lodos. Ah, y al lince de Zapatero que dijo aceptar lo que viniese del Parlament de Catalunya.

14 septiembre 2015

UN FINAL AMARGO (Artículo publicado en diveros periódicos) Por Vicente Toti

UN FINAL AMARGO
Por Vicente Toti
Huelva, 6 de la tarde. Todo el calor del mundo, pero un paseo por la sombrita de la Avenida de Andalucía sin apenas circulación es ‘pa nota’: caminar, y ver cómo un señor en su carrito de discapacitado intenta subir una rampa, y cómo el negrito del semáforo se agarra a la sillita y le sube, y se vuelve a su puesto de trabajo, a vender pañuelos de papel, con una sonrisa de satisfacción por el deber cumplido.
Al otro lado de la avenida está la Peña Flamenca de Huelva; allí está el recuerdo de Paco Toronjo, que acudió a una exposición que puse en el Salón de Plenos del ayuntamiento onubense, cuando Marín Rite era alcalde. Eran unos cuarenta retratos de políticos, profesionales, sindicalistas, artistas… entre ellos estaba Paco, al que había retratado cantando y con una copita de aguardiente en la mano. Le gustó muchísimo, nos hicimos una foto, y desde entonces siempre miro para esa peña flamenca como recuerdo. Pienso que mientras alguien nos recuerde con cariño, vivimos. Y a mí me gusta que viva en mí la buena gente.
En Pablo Rada me encuentro a Victoriano Ruigómez, Chacho, mi compañero y amigo de tantos años en el Huelva Información. Me habla de hacer un programa de radio. Estupendo, es el único medio que me faltaba, después de cuarenta años de periodismo y dos o tras haciendo y presentando un programa semanal de televisión en canal Luz Huelva. Un heladito sin azúcar; comprar el periódico en el quiosco de la Plaza de las Monjas y leerlo; un niño muerto en la playa; una fascista pateando a los refugiados. Unas cuantas maldiciones por la situación de los refugiados, que huyen de las guerras provocadas en sus países por los gobiernos europeos y norteamericano... Un final amargo y negro para un paseo por la Huelva cercana y rosa.

02 septiembre 2015

Refugiados de todos los países... uníos

Refugiados de todos los países…
Por Vicente Toti
Huelva, 8 de la tarde. Sentado junto al muelle de Riotinto, miro alguna que otra barca deslizándose por las aguas que vienen desde Zalamea, y más arriba, desde Marimateos, en la sierra de Aracena, donde parece que nace. Le llaman el muelle del Tinto pero está en el río Odiel (es como lo de monumento a la fe descubridora que algunos “biempensantes” quieren endosarle al Monumento a Colón) allí donde se unen los dos ríos que abrazan el término municipal de Zalamea: uno compartido con Calañas y otro con Berrocal. He pintado muchas veces este viejo y entrañable monumento de hierro y madera. De niño nos bañábamos cerca de él, en la playa de La Gilda.
  ¡Vaya, hombre! el puñetero teléfono móvil que no cesa: “¿Toti? soy Ricardo, que  tengo aquí delante tu relato en el periódico sobre Grecia, y no entiendo bien lo que quieres decir sobre un tal Zhúkov”.  -Ah, el que dice que Alemania se está haciendo con Europa, y que últimamente ha invadido a una Grecia que se ha rendido incondicionalmente. 
   “Eso, eso”. Escribo eso –le digo- para quienes confían en que los europeos reaccionarán contra la invasión monetaria de los ejércitos financieros, encabezados por los banco-panzer alemanes, que el Mariscal Zhúkov con su ejército rojo venció cuando eran panzer-panzer. El señor mariscal de marras, amigo Ricardo, no está ya disponible para hacer retroceder al ejército bancario pangermano de nuevo hasta Berlín.
   Los países palmeros de la señora Merkel se escandalizan, porque les invadan los refugiados de las guerras que el dúo UE-USA han desencadenado en Irak, Siria, Libia…, gracias a los obuses de Bush, Aznar, Blair y el resto de la banda. Música maestro (fúnebre, por supuesto).
   

21 agosto 2015

Totidiario de andar por Huelva

Totidiario de andar por Huelva
Huelva 12 del mediodía. Espero en la parada del autobús para dar un paseo por el centro.  Mientras espero, dos señoras hablan de sus cosas, nada que reseñar pero una de ellas no para de comer  pipas tirando las cáscaras al suelo; me dan muchas ganas de decírselo pero no sé si le sentará bien o me dará un sopapo. Me callo aunque doy ostentosamente con el pie a las cáscaras por si coge vela… pero como si nada. Llega un joven vecino de toda la vida y le pregunto por el curro. Tenía un bar, ha tenido que dejarlo y se ha venido con su madre porque no podía pagar el alquiler del local y de su piso. Ahora se ha atado la manta la cabeza y tiene un bar en Palos de la Frontera. Dura vida la del tabernero –le digo- aunque a él le va la marcha y dice que le gusta. El autobús me deja en El Punto, tiro por la Gran Vía, bajo los soportales. En una cafetería anuncian unas tapas de potaje (La comí un día y, está riquísima, yo soy de cuchareo; cruce de saludos con Rúper, concejal de Ciudadanos que conocía desde que trabajaba en la Casa Colón. Un compañero de Refinería me dice que solo me ve en el Facebook. Llego a la Plaza de las Monjas, me para uno de los tropecientos hermanos Jurado (al que le hice un retrato hace la tira de años) que está negro viendo cómo el camión de la basura no distingue los contenedores de reciclaje y van todos al mismo sitio. Quiere escribir una carta de protesta y que yo le haga un dibujo. Compro el Huelva Información, un café en el bar de la plaza y vuelvo a la cafetería Gran Vía a por la tapa de potaje; alguien me grita varias veces (tengo el oído derecho -lógico- averiado) es mi amigo de toda la vida, José Sotero, que ha venido a Huelva con su hijo (un gran cantaor de flamenco, por cierto). Una tapa de garbanzos, vaso de vino y rumbo a la Plaza Houston: otra tapa de patatas alioli en Cafetería Ely, almuerzo ligero y sano. Saco el coche del aparcamiento gratuito de Rodri  en el antiguo estadio Colombino y, a casa, a ver cómo mienten, tergiversan y nos manipulan en el telediario de las tres.
(Óleo de la Plaza de las Monjas recogido en mi nuevo libro: LA PINTURA de Vicente Toti)


19 agosto 2015

Crear, creer. El artículo publicado por Vicente Toti en el diario Huelva Información y otros.

Yo creo en lo que veo y en lo que me parece que vale la pena creer; algo que no suele coincidir con lo que nos “obligan” a creer los listos de siempre. Crear es un placer: una obra de arte; nuestra propia descendencia; las condiciones para que todo el mundo viva decentemente. Y además de crear, es muy importante creer: creer en uno mismo.  Uno puede pasar por esta vida sin crear nada, y no pasa nada; puede crear el caos, como hacen los banqueros alemanes con los pueblos del sur de Europa, y no les pasa nada (a los buitres de las finanzas, se entiende). Puede crear una empresa armamentista, una religión, un grupo terrorista o, como suele suceder, crear un enemigo imaginario al que echarle la culpa de todos los males creados por los anteriores. Y pasa lo que pasa: nada. La gente traga en su mayoría, bien sea por comodidad, por ignorancia o por el lavado de cerebro a que es sometida, mañana, tarde, noche… y madrugada.  A mí me gusta crear algo de arte; el conseguirlo o no, ya es otra cosa. La puñetera inquietud por hacer cosas: pintar, escribir, editar libros y periódicos… casi siempre con la tonta idea de que se tome conciencia de lo mucho que perdemos cuando perdemos el tiempo.  El tiempo. “Pídeme lo que quieras, menos mi tiempo”, es una de las frases que más me impactaron, y que suelo utilizar cuando es absolutamente imprescindible.  Ahora mismo podría pensar “Estoy perdiendo el tiempo predicando en el desierto”. Pero enseguida me doy cuenta de que esto es mucho mejor que interesarme por la problemática del Barça de Qatar, el Madrid de los Emirates o el miserable Sálvame de Telecinco.Vicente Toti 

01 agosto 2015

Mi artículo publicado ayer en el diario Huelva Información

TOTIDIARIO / PUBLICADO EN HUELVA INFORMACIÓN. --Cuesta saludar; por cortedad, la mayoría de las veces. A mí me gusta el saludeo. En Zalamea hay unos cuantos saludos encantadores, entre los que se ha metido el moderno “hola”. Yo practico el “Hey”, el “vamos”, el “adiós”, el “hasta luego” o el saludo con la mano. 
Me gustan menos, los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches,  porque los veo más fríos; aunque también los practico. Pero sin duda alguna, el mejor saludo es la sonrisa, ese gesto tan sencillo y que tanto cuesta a veces; bien sea porque estamos pensando en algo profundo, o porque no tenemos ganas de hacer ese pequeño esfuerzo. 
Es verdad que hay personas que parecen estar siempre enfadadas con el mundo, con todo el mundo; y no saben lo que se pierden, porque una sonrisa a tiempo es una batalla ganada o, al menos, no perdida. 
¿Cuándo empecé a darme cuenta de esto? Un día estando en mi mesa de trabajo, llega un jefe (en mi trabajo había más jefes que indios), y me dice: ¿Te pasa algo? – No, al revés, estoy contento porque me han pedido poner otra exposición de mis cuadros y, encima, mañana me voy de vacaciones. –Pues con esa cara de mala leche nadie lo diría. Me extrañó, pues la verdad es que siempre traté de ser amable con él y con todos los compañeros.  Pero, al parecer, estaba tan concentrado en mi trabajo, que olvidé sonreír. Cuando entraba en la Redacción del Huelva Información en la plaza de san Pedro, Caridad Orta decía “Llegó el señor de la sonrisa”. Qué cosas…
Uno lleva toda la vida tratando de aprender cosas. Y estas, del saludo y de la sonrisa son dos de las que ayudan a vivir más a gusto con uno mismo. Si un eslogan tiene sentido es el viejo “Sonría, por favor”.
Vicente Toti

16 julio 2015

23 junio 2015

Vicente Toti: Mirar un cuadro con El Greco

Este mosaico de paisajes y lugares emblemáticos de los alrededores de Zalamea está animado por la figura de El Greco, al que el autor profesa una especial veneración (junto a los otros tres maestros de la pintura universal: Velázquez, Goya y Picasso). El amplio espacio sobre la vieja estación del tren minero de Riotinto acentúa la sensación de encontrarnos entre lo clásico y lo moderno, ensamblados por trozos reconocibles como la mano, el pilar y, sobre todo, el rostro de uno de las figuras del genial pintor cretense al que dotamos con su colorido puesto al día dado que la obra, de 75 x 75 centímetros está realizada con pintura acrílica sobre tela. La composición está resuelta a base de capas superpuestas, a lo lejos, unas casitas blancas de tejados rojos se arremolinan sobre la vieja torre.